EL TRATAMIENTO HORMONAL DE REMPLAZO CON ESTROGENOS AGRAVA EL OJO SECO

Figura 1. Tinción positiva con Rosa de Bengala en conjuntiva y córnea (flechas azules), en un paciente con ojo seco.

Figura 1. Tinción positiva con Rosa de Bengala en conjuntiva y córnea (flechas azules), en un paciente con ojo seco.

Este artículo tiene como objetivo poner de manifiesto una de las complicaciones más frecuentes que vemos los oftalmólogos, la aparición o agravamiento del síndrome de ojo seco en mujeres post-menopaúsicas tratadas con terapia hormonal de remplazo.

Una de las prácticas habituales en mujeres postmenopaúsicas es la administración de hormonas, lo que se conoce como Terapia Hormonal de Remplazo (THR). En la mayoría de casos se utilizan estrógenos, bien de forma aislada o combinados con progesterona o progestina (progesterona sintética) y lo que hemos visto los oftalmólogos, es que este tipo de terapia se asocia a la aparición de un cuadro de ojo seco (Figura 1), o a su agravamiento en caso de que ya existiera.

Figura 1. Tinción positiva con Rosa de Bengala en conjuntiva y córnea (flechas azules), en un paciente con ojo seco.

Figura 1. Tinción positiva con Rosa de Bengala en conjuntiva y córnea (flechas azules), en un paciente con ojo seco.

Sin entrar en el debate de la conveniencia de la THR, parece que en los casos que no está contraindicada, sí hay beneficios cuando se ajustan las dosis y se realiza durante periodos cortos de tiempo, en los primeros 4 o 5 años de iniciarse la menopausia.

Los estrógenos, especialmente el 17 Beta- Estradiol, a nivel ocular, incrementa la expresión de genes proinflamatorios en el epitelio corneo-conjuntival, glándulas lagrimales y en las glándulas de Meibomio de los parpados (T. Suzuki, 2005). Paralelamente, se activan enzimas como las metaloproteinasas, que alteran el colágeno de la cornea, reducen su grosor y modifican su biomecánica, la hacen más flexible. El resultado de este doble efecto de los estrógenos, es la inflamación de la superficie ocular, menor secreción de lágrima, disfunción de las glándulas de Meibomio (Figura 2) y alteración de la película lagrimal, ocasionando irritación ocular y un ojo seco que ira empeorando mientras se sigan administrando hormonas, un 15% cada 36 meses de tratamiento, según el Women´s Health Study, con un seguimiento de más de 25.000 mujeres (DA Schaumberg, 2001).

Figura 2. Paciente afecto de Disfunción de las glándulas de Meibomio. con una gran vascularización alrededor de los orificios de salida de las glándulas (flechas azules), en el borde libre del parpado inferior..

Figura 2. Paciente afecto de Disfunción de las glándulas de Meibomio. con una gran vascularización alrededor de los orificios de salida de las glándulas (flechas azules), en el borde libre del parpado inferior..

Junto al ojo seco, la terapia con estrógenos en mujeres postmenopaúsicas, inducen un incremento del índice de flexibilidad de la cornea, causante de fluctuaciones en la visión, especialmente en pacientes intervenidas de cirugía refractiva con láser (PRK o LASIK). En estos casos también se ha visto un mayor grado de regresión de los resultados. Pacientes operadas de miopía, con buena visión durante mucho tiempo y que al iniciar un tratamiento con estrógenos para mejorar la menopausia, aparece cierto grado de miopía, obligando a utilizar nuevamente gafas.

Cuando se combina tratamiento hormonal de estrógenos y progesterona/progestina, la aparición de ojo seco es menor y en los casos que ya se padecía, el agravamiento también es inferior respecto a cuando se administra solo estrógenos.

El efecto de las hormonas en mujeres pre y postmenopaúsicas, es totalmente diferente, mientras que en mujeres jóvenes, premenopaúsicas, los niveles altos de estrógenos y bajos de testosterona tienen un papel protector, en mujeres postmenopaúsicas, con un descenso fisiológico en el nivel de estrógenos, si lo incrementamos administrando hormonas, el efecto es inverso, inducimos una respuesta inflamatoria en la superficie ocular que ocasiona ojo seco, con una sintomatología muy rebelde al tratamiento habitual de lágrimas artificiales, es necesario controlar la inflamación y en ocasiones hay que recurrir a potentes fármacos inmunosupresores como la Ciclosporina.

Con esto queremos concienciar tanto a los médicos, especialmente a los ginecólogos y endocrinos, como a mujeres en edad post-menopausia, que están con tratamiento hormonal o se lo están planteando, para que valoren el posible efecto secundario sobre los ojos, sobre el ojo seco o la influencia en la visión tras cirugía refractiva. Pensamos que en estos casos se hace indispensable la colaboración entre el ginecólogo y el oftalmólogo, la necesidad de realizar una exploración para estudiar la posible presencia de ojo seco o su prevención, administrando un tratamiento que evite el efecto nocivo de los estrógenos.

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